29/12/2011
Por Ramiro Albrieu
La crisis financiera internacional que se desató tras la caída de Lehman Brothers apartó a la economía mundial del sendero de alto crecimiento que venía transitando para colocarla de manera abrupta en uno cuyas características distintivas son el bajo crecimiento y la incertidumbre monetaria y financiera. América Latina y el Caribe no fue ajena al debacle, aunque el rasgo más novedoso fue positivo: a diferencia de otros episodios de inestabilidad global, esta vez la región no sufrió un colapso productivo. Sin embargo, en artículos anteriores detectamos desempeños más bien heterogéneos, que se relacionan con el tipo de inserción internacional comercial y financiera de los países de la región. En base a estas divergencias fue posible diferenciar dos regiones: América Latina del Sur y América Latina al Norte. Pero no todo se trata de ?suerte?: sabemos también que un shock macroeconómico de magnitud y características dados puede tener una incidencia muy diferente dependiendo del grado de vulnerabilidad de la economía que lo recibe. Por lo tanto, tan importante como caracterizar los shocks es evaluar los factores de riesgo que actuaron como determinantes del grado de vulnerabilidad de los países de la región.