21/11/2011
Por Ramiro Albrieu
La crisis financiera internacional que se desató tras la caída de Lehman Brothers marcó un antes y un después en la economía global. La turbulencia fue de tal magnitud que apartó a la economía mundial del sendero de alto crecimiento que venía transitando para colocarla de manera abrupta en un sendero cuyas características distintivas son el bajo crecimiento y la incertidumbre monetaria y financiera. América Latina y el Caribe no fue ajena al debacle, aunque el rasgo más novedoso fue positivo: a diferencia de otros episodios de inestabilidad global, esta vez la región no sufrió un colapso productivo. Sin embargo, una mirada más detallada muestra desempeños más heterogéneos, que, como veremos en las partes 2 y 3, se relacionan con el tipo de inserción internacional y la vulnerabilidad macroeconómica de cada país antes de la crisis.